viernes, 13 de junio de 2025

Cartografía

 

 

Devastadora vista de las ruinas

 

En esta ocasión resumí en un solo mapa todas las excursiones, haciendo base en Carhué.

 


Mapa de todas las excursiones

 

Información adicional

Aguas milagrosas: https://es.wikipedia.org/wiki/Laguna_Epecuen

Museo virtual: https://www.museoepecuen.gob.ar/

Rivera: https://es.wikipedia.org/wiki/Rivera_(Buenos_Aires)

La Esperanza: https://www.instagram.com/visitas_menonita/?hl=es



Datos globales

Duración del periplo: 5 días, 4 noches

Vehículo: Renault Sandero Stepway 1.6 (2020)

Distancia total recorrida desde la salida el 7/10 hasta la llegada el 11/10: 1.617 Km

Kilometraje del recorrido ida-vuelta: 1070 Km

El resto (547 Km) comprende las excursiones y todo lo recorrido en cada lugar visitado.


Por último, quiero recordar que todas las entradas relacionadas con este viaje –incluida ésta- quedan para su consulta de manera permanente en el link “Carhué - Guatraché 2022” que aparece arriba a la derecha en la página de inicio del blog (o en el Menú si lo ven desde el celular o la tablet).

Nos estamos leyendo…

 

Colonia menonita “La Esperanza” (continuación)

jueves, 12 de junio de 2025

Colonia menonita “La Nueva Esperanza” (continuación)

 

Asomarse a un universo tan distinto desde todo punto de vista, hace difícil el debido procesamiento de todo lo que se va conociendo y toda la información que se recibe, máxime teniendo en cuenta que se trata de una excursión de un día. Por caso, pude observar en varias casas prender un pequeño grupo electrógeno durante un tiempo acotado, por ejemplo para hacer funcionar una bomba de agua. Mencioné anteriormente que en la colonia no hay tendido eléctrico, pero en un principio interpreté que la guía se refería a que no recibían suministro de ninguna fuente externa. Siendo tan organizados (la colonia está dividida en nueve campos y cada uno es como una unidad funcional con su propia iglesia y sus líderes), no sería problema comprar un generador y alimentar, por ejemplo, todo un campo, que sería el equivalente a un pequeño barrio. Pero no, es evidente que no les interesa el uso doméstico de la electricidad, tampoco tienen alumbrado público.

 

Ni lavarropas, ni secarropas

 

Voy mencionando algunas vivencias aunque sea de manera desordenada; desde mi óptica, son las piezas con las que intento armar este rompecabezas, las cuestiones que resuenan en mi memoria en el intento de describir y entender a esta comunidad.

Son anabaptistas, se bautizan voluntariamente a los 18 años, pero si no lo hacen, quedan fuera de la comunidad. Esta cláusula, a la luz de lo dicho respecto de la educación, me resulta crucial para entender el funcionamiento de esta cultura: ¿a donde va a ir un joven de 18 años que tiene un total desconocimiento del mundo exterior? En mi opinión, diría que los niños están condenados a la continuidad, sin chances reales de elección por otra vida distinta a la única versión que tuvieron de la realidad en sus primeros años de vida.

 


Artesanías en cuero

 

Su enorme contracción al trabajo y la calidad de su industria metalúrgica son conocidas en todo el país, así como sus trabajos en carpintería. Son las únicas actividades comerciales que ejercen, orientadas al campo y sus quehaceres (galpones, tinglados, silos, carros, etc.). Eventualmente, venden artesanías a los visitantes. 





 

Construyen sus propias viviendas y cada familia se encarga de su parcela, las casas son amplias pero absolutamente espartanas, se nota que los muebles está hechos por ellos mismos. En la colonia no hay plazas ni espacios públicos, y más allá de visitarse mutuamente, el único punto de reunión es la iglesia.

 

Típica casa menonita

 

Utilizan la tecnología solamente para mejorar su producción laboral, fuera de eso la consideran vana y distractora.

Las calles son de tierra ripiada, no tienen nombre ni señalización alguna. Como éramos varios vehículos, para desplazarnos de un punto a otro nos movíamos en caravana detrás de la combi donde viajaba la guía, y nos comunicábamos a través de trasmisores tipo woki-toki que nos proveyó la misma en Guatraché antes de iniciar el recorrido.

 

Calle interior de la colonia

 

Rechazan la cultura de masas, el individualismo, el consumismo, la ostentación de riqueza (desean llevar una "vida sencilla").

Si bien puede parecer un mundo perfecto dentro de una burbuja, en lo personal me asaltó un pensamiento respecto de la infancia en este tipo de comunidades: el afán por preservar las costumbres y las pautas dictadas por Menno Simons (como una “foto” que debe permanecer inalterada a través del tiempo) lleva a los padres a restringirles a sus hijos el acceso a la información más básica. ¿cómo puede elegir su futuro un niño que no conoce el idioma de su entorno? ¿qué opciones tiene para su desarrollo intelectual un niño que solamente ve dos oficios: herrero o carpintero, y en el caso de las niñas, amas de casa?  

 

Niños menonitas a la vera del camino

 

Los pequeños tienen por costumbre asomarse en grupos a la vera del camino, a ver pasar a los turistas que visitan la colonia. Nos habían prevenido acerca de esta situación y sus limitaciones en este tipo de encuentros, y la guía sugirió que llevásemos caramelos para obsequiarles y mínimamente poder interactuar con ellos. Juro que me partían el alma, y entendía a las madres que permitían esta interacción, yo la interpreto como un sutil pero desesperado intento de que sus hijos aprendieran algo de nuestro idioma y se asomaran a una realidad muy distinta de aquella en la que nacieron, y que les está vedada por definición.

En el fondo, esto podría estar demostrando el fracaso de los principios rectores de esta religión, con la consiguiente disolución de las colonias al quebrantarse la pauta de aislamiento. Hasta donde tengo conocimiento, así viene sucediendo en todas las colonias, lo que da lugar a tensiones y cierto nivel de enfrentamiento entre sus integrantes, al punto que las discrepancias propician muchas veces la migración de una parte de la colonia, buscando nuevos lugares donde establecerse ya sea en el mismo país o en cualquier otro que quisiera recibirlos. Por caso, los integrantes originales de la colonia La Nueva Esperanza son oriundos de México, en donde consideraron que “se estaban perdiendo las tradiciones” al permitir la penetración cultural del entorno.

Si bien en Argentina no se los conoce más allá de su producción industrial orientada al agro, en otros países de América Latina -fundamentalmente en aquellos que poseen grandes extensiones de selva y bosque nativo- son generadores de cierto nivel de conflicto, debido al impacto que generan en el medioambiente. Sucede que, muchas veces por las propias políticas de los estados que los aceptaron en sus territorios, se instalan en zonas de densa vegetación virgen y deforestan indiscriminadamente para dar lugar a sus actividades agrícolas. Esto, que era bien visto hasta mediados del siglo XX, empezó a ser considerado un problema ambiental en los asentamientos existentes en el Chaco paraguayo y en el Amazonas, así como en otras regiones selváticas en centro y sudamérica. Véase como ejemplo esta página de actualidad ambiental peruana: https://www.actualidadambiental.pe/opinion-menonitas-y-el-ambiente-en-america-del-sur/, en donde se denuncia la deforestación y el preocupante uso de agroquímicos y semillas transgénicas, y sus consecuencias.

Y para no olvidar que en todos lados se cuecen habas, dejo el enlace a una nota de 2023 que refiere a un escándalo en una comunidad menonita, y a una película que trata el caso: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-64883232. En el fondo, siempre subyace la sensación de arbitrariedad e impunidad, al amparo de cualquier injerencia externa que pudiese ejercer algún tipo de control sobre la comunidad.

Es interesante la página de Wikipedia dedicada a los menonitas en Argentina https://es.wikipedia.org/wiki/Menonitas_en_Argentina# ya que aporta mucha información complementaria a lo que se pueda conocer a partir de una simple excursión de visita, pero en mi opinión, el texto soslaya todo lo relativo a la infancia y su confinamiento, avalando tácitamente la potestad de los padres por encima incluso del estado y las leyes, en virtud de los convenios celebrados entre ambas partes. Es notable la similitud entre estas ideas y el postulado de ciertas doctrinas neoliberales en relación a que los padres son dueños de sus hijos hasta que éstos se emancipan, o sea, hasta que son capaces de valerse por sí mismos. En la práctica, y en función de lo que puede verse en esta situación particular, esto reduce a los pequeños seres humanos al nivel de un simple capital más en el patrimonio de sus progenitores, que pueden disponer económicamente de ellos. Pienso que Voltaire debe estar revolviéndose en su tumba.

Cartografía

Colonia menonita “La Nueva Esperanza”


lunes, 9 de junio de 2025

Colonia menonita “La Nueva Esperanza”




La visita del lunes 10 prometía un viaje al pasado y a otra cultura, y cumplió con creces. El primer impacto es fuerte, uno no deja de sorprenderse al ver un modo de vida tan distinto y disociado del propio.

El tema es complejo y de difícil abordaje, quizás convenga hacer un poco de historia para ponernos en antecedente y entender mejor esta realidad tan sesgada.

 

Menno Simons

 

El origen de este movimiento debemos situarlo en el S XVI en los Países Bajos, como una escisión del movimiento protestante de Martín Lutero. Las ideas del monje Menno Simons, inspiradas inicialmente en la Reforma, pero corregidas y evolucionadas en base a una profunda relectura de las escrituras, desembocaron en un nuevo movimiento que se basaba en una premisa: el trabajo era la manera de honrar a Dios, y todo el esfuerzo del ser humano debía estar orientado a esa premisa, despreciando lujos y banalidades. Esta nueva vertiente rápidamente comenzó a sumar acólitos, que en un principio fueron conocidos como “seguidores de Menno”. Con el correr del tiempo, el nombre derivó en “menonitas”, que es como se los conoce hasta el presente. Gradualmente fueron estableciéndose en forma de colonias, primero por Europa central, y hacia las últimas décadas del S XIX en el continente americano, inicialmente en Canadá y los EEUU, para luego pasar a México y ya en el S XX a diversos países de Sudamérica, entre ellos Argentina, a donde arriban en la década de 1980.

En el presente de estas comunidades en Latinoamérica, podemos decir que negociaron su establecimiento en cada país antes de comprar las tierras, y lo hicieron en términos de permanecer literalmente aislados del entorno. Por lo menos en el caso de Argentina, y en particular en esta colonia, la comunidad entera es legalmente administrada por una única entidad, las divisiones y el reparto de las tierras son cuestiones internas y el estado no tiene injerencia, los colonos lo resuelven entre ellos; además, en su territorio no ingresa la policía ni ninguna otra institución, todo lo gestionan y administran ellos en forma cerrada, al punto de aplicar sus propias leyes; como son pacifistas nunca hicieron el servicio militar ni portan armasno pagan impuestos territoriales por el predio, tampoco permiten obras públicas en el mismo: no hay agua corriente ni cloacas, no tienen tendido eléctrico, ni gas, ni calles asfaltadas (cabe preguntarse quién fue el funcionario que accedió a estos términos…).

A la Argentina llegaron, después de varios intentos fallidos, hacia 1986. Esta colonia que visitamos fue la primera en nuestro territorio, y ocupa los terrenos de la antigua Estancia Remecó, unas 10.000 hectáreas (10 Km x 10 Km, o sea 100 Km2) situadas a 35 kilómetros al oeste de la localidad de Guatraché.

 

Métodos tradicionales

 

La comunidad vive aislada del mundo moderno, solo permiten la tecnología y los avances en tanto les sean útiles en su trabajo, para su vida cotidiana tienen prohibida hasta las radios AM; de televisión o internet, ni hablar. El nivel de abstracción es tal, que mientras sus galpones y tinglados tienen excelente fama en todo el país (se dedican casi exclusivamente a la metalurgia), en su vida cotidiana se siguen movilizando con carros tirados por caballos.

 

Típico carro menonita

 

Motores de combustión interna y tracción a sangre


En las limitadas ocasiones en que pudimos interactuar con ellos, fundamentalmente por problemas de manejo del idioma, pudimos notar su nulo interés por las cuestiones del “resto del mundo”. Son educados y sencillos en su trato, pero se limitan a mostrar sus casas y el fruto de su trabajo. También comercian con los visitantes, se pueden adquirir algunas cosas básicas de elaboración artesanal. Más allá de la metalurgia y la carpintería, los productos lácteos como queso de campo o dulce de leche son muy buenos.

 

Riquísimo

 

Acompañados de la guía, visitamos la iglesia y el almacén, no hay hospital ni farmacia, solo un boticario que atrasa un par de siglos. Como excepción, las parturientas se hacen atender en el hospital de Guatraché cuando van a dar a luz.

 

El templo

 

Si tuviese que enumerar algunas características destacadas de esta comunidad, no podría dejar de mencionar las siguientes:

Pacifistas, no hacen el servicio militar ni portan armas.

Honran a Dios a través del trabajo. El varón produce, la mujer se encarga de la casa y los niños, y eventualmente ayuda en la producción.

La honestidad es un valor casi sagrado para ellos, la palabra empeñada y un apretón de manos es suficiente para cerrar un trato. Esto, que resulta un hábito en su cerrada comunidad, les ha provocado algunos sinsabores y contratiempos en la interacción con el resto del mundo.

Conservan su dialecto original: hablan plautdietsch (bajo alemán menonita). Solo los varones adultos, por la necesidad de comerciar con el entorno, hablan lo que puedan aprender de castellano.

No pagan impuestos territoriales ni aceptan subsidios del estado.

Se reservan la potestad de la educación de sus hijos: estos sólo reciben educación primaria, dentro de la comunidad, exclusivamente en su idioma original (plautdietsch), y no tienen acceso a otras lenguas ni a otros canales de información; los niños no hablan castellano

 

Lecturas infantiles


Colonia menonita “La Nueva Esperanza” (continuación)

Rivera


viernes, 6 de junio de 2025

Escuela Agraria

 

E.E.S.A. N.º 1 Dr. Bernardo de Irigoyen

 

Con el nombre de Escuela de Educación Secundaria Agraria N° 1 Dr. Bernardo de Irigoyen, este establecimiento educativo de nivel secundario, con infraestructura suficiente para más de 300 estudiantes, funciona desde el año 1948 (primer gobierno de Perón), brindando capacitación en diversas tecnicaturas relacionadas con la actividad agropecuaria. Al cabo de una cursada de seis años de extensión, con un régimen de residencia de domingo a viernes y guardias rotativas los fines de semana, los egresados obtienen el título de Técnico en Producción Agraria, con orientación en diversas áreas, entre las que destacan: producción animal, producción vegetal, agroindustria, organización y gestión, maquinarias, equipos e instalaciones, etc. Respecto de las guardias rotativas, éstas son necesarias para cubrir las actividades agropecuarias típicas, desde alimentar a los animales hasta el cuidado de los cultivos, pasando por el seguimiento de los procesos que intervienen en la elaboración de alimentos (quesos, dulces, cortes de carne, productos de granja, entre otros); en resumen, todas aquellas cuestiones propias del agro que no saben de domingos o feriados.

 

Laboratorios y salas de análisis

 

Esta escuela agraria es fruto de la iniciativa de los antiguos pobladores de Rivera, y el origen judío de la comunidad fundacional se pone de manifiesto en algunos rasgos del establecimiento, como por ejemplo en su diseño, ya que está pensada como un kibutz, en el sentido de que la explotación agraria está gestionada de forma colectiva y basada en el trabajo y la propiedad comunes. Ediliciamente, tiene un edificio central y a su alrededor se levantan casas en donde originalmente vivían los docentes y directores, y que con el correr de los años fueron reutilizándose para las prácticas de las distintas actividades. Todo el complejo funciona como una comunidad, y además tiene la particularidad de que gran parte del alumnado es residente: más de 200 de los 320 alumnos regulares conviven toda la semana, ingresando el domingo alrededor de las 18 y permaneciendo hasta el viernes al mediodía.

 

Vista del campus y algunas instalaciones

 

Tecnología alimentaria

 

La visita resultó muy agradable y llevadera, dio gusto ver el buen estado de las instalaciones y la cantidad y calidad de tecnología asociada al agro. Tuvimos oportunidad de recorrer el extenso predio, que hace las veces de campus pero alterna edificios con corrales y sembrados, haciendo un total aprovechamiento del terreno. Al ingresar, destaca la mole del edificio que alberga las aulas y los dormitorios para los residentes, y salpicados aquí y allá se pueden apreciar diversas construcciones en las que los alumnos llevan a cabo las actividades relacionadas con su capacitación: desde la faena y posterior procesamiento de los animales que ellos mismos crían y controlan, hasta la elaboración de quesos, encurtidos y conservas.

 

Arboles frutales, campos roturados y sembrados

 

Y mañana serán costillares

 

Gradas para la maduración de quesos

 

Una de las pautas productivas que nos explicaron en la visita, es que la producción debe abastecer el entorno cercano, que es el propio comedor escolar, con lo cual se esboza una idea de auto sustentabilidad. Asimismo, solamente el excedente de esta producción básica es lo que se puede comercializar, pero nunca de forma directa sino a través de la asociación cooperadora. Es interesante destacar que esto está pensado de esta manera para que el fin último de este emprendimiento siga siendo la educación (a diferencia de un modelo de total auto sustentabilidad), ya que todo lo que se produce vuelve a la escuela. A la postre, la producción sostiene alrededor del 60% del comedor escolar, de modo que no es una mirada empresarial, sino que su principal objetivo sigue siendo la formación académica de sus alumnos. Decir también que se trata de una escuela pública y recibía, al momento de nuestra visita, el aporte del Estado. Desconozco la situación actual.

Rivera

Laguna de Epecuén


domingo, 1 de junio de 2025

Ruinas de Epecuén


El sábado dedicamos la tarde a recorrer las ruinas de esta ciudad balnearia que otrora fuera competencia turística de Mar del Plata, tal como lo testimonian las crónicas de época. Bordeando la laguna, se llega a la entrada de la ciudad para dejar el auto y continuar a pie.

 

Entrada a las Ruinas

Ciudad inundada

La primera sensación es de desolación. El declive natural del terreno, que otrora delimitase la orilla de la laguna, con su balneario y sus instalaciones, hoy se ve invadido por las aguas que dibujan un caprichoso contorno, interrumpiendo calles y anegando terrenos de manera absurda. La comparación de la situación actual y los testimonios fotográficos previos a la inundación es impactante, porque literalmente no queda nada que pueda ser utilizable. Los troncos desnudos de los árboles parecen pintados a la cal, pero no es más que la salobridad de estas aguas que trepó por sus vasos hasta matarlos. Y así como lo están los árboles, todo yace muerto al haber quedado a merced del implacable trabajo de la naturaleza desbordada.

 

Avenida de acceso

 

Balneario

 

Rambla

 

Escuela

 

Desolación

 

Hotel

 

¿Sería una plaza? ¿un bulevard?

 

Como dato curioso, Epecuén contaba con un último habitante, Pablo Novak, nativo de la villa y el único que se resistió a migrar cuando la inundación. Su permanencia en la ciudad inundada, así como su locuacidad y simpatía, lo llevó con el tiempo a hacerse conocido por visitantes y lugareños, y reconocido por las autoridades, que en 2020 lo nombraron Embajador Cultural y Turístico, por ser testimonio vivo de la historia del lugar. Su deceso, ocurrido el 22 de enero de 2024, hizo que la villa fuera declarada pueblo desierto.

 

Pablo Novak (foto tomada en el Museo)

 

Ruinas

 

Ruinas

 

Pueblo desierto

 


A los pájaros

 

Las ruinas son frecuentemente visitadas por fotógrafos, turistas de distintas partes del mundo, periodistas y entusiastas de los deportes extremos. Las mismas se han utilizado en distintas películas y manifestaciones artísticas, como el recital “A los pájaros” que dio el Indio Solari y su grupo en 2021 (sin público, aún en pandemia), la película “El Viaje” filmada en 1992 por Pino Solanas, o el video que grabó en 2018 el ciclista de street trial Danny MacAskill, patrocinado por la empresa Red Bull.

 

Danny MacAskill haciendo street trial en las ruinas


Un escenario de película (foto tomada en el Museo)

 

Matadero Modelo.

 

Matadero Modelo

 

La notable producción arquitectónica del Ingeniero Francisco Salamone, desarrollada entre los años 1936 y 1940 en la provincia de Buenos Aires, encuentra uno de sus puntos altos en el Matadero, segundo en tamaño y volumen de producción en la época. Destaca el gigantesco letrero estilo Art-Decó cuyas letras de hormigón armado componen la palabra “MATADERO”, al lado de la maciza torre que contiene el tanque de agua, rematada por el perfil de una hoja de la típica cuchilla de carnicero, herramienta central de toda la actividad que se desarrollaba en el establecimiento. El matadero modernizó la artesanal tarea del faenado en la zona, la que hasta ese momento se realizaba al aire libre, lo que permitió mejorar sensiblemente las condiciones de higiene. Este establecimiento contaba con todos los avances de la época, ya que además de faenar ganado vacuno, porcino y lanar, tenía una sala de análisis y también laboratorio propio, para garantizar la salubridad de la producción. Los turistas de la Villa Epecuén consumían carne de primera calidad en óptimas condiciones. El matadero intentó resistir la inundación de 1985, pero al año siguiente las aguas comenzaron a ingresar al edificio, y no se retiraron hasta pasado el año 2000.

 

Ruinas del Matadero



Palacio Municipal de noche

 

Pero esta no es la única obra del Ingeniero-Arquitecto en la zona: he mencionado al Palacio Municipal y su espectacular torre, que de noche luce una sugerente iluminación. También está el Cristo del Lago, emplazado un año después en el camino que lleva al viejo cementerio, y cuya autoría también se le atribuye.



 

 

Laguna de Epecuén

Carhué


sábado, 31 de mayo de 2025

Rivera

 

Bienvenida

 

La visita a la escuela agraria formó parte de una excursión de día completo, que incluía la vecina localidad de Rivera. Esta excursión estaba organizada por la Oficina de Turismo de Carhué, la cual contaba con una combi con chofer y guía. El mismo día que llegamos a Carhué, nos acercamos a la Oficina y reservamos la visita para el domingo 9. Dudo que en la actualidad siga existiendo ese servicio gratuito del municipio a la comunidad.

 

Monumento al Colonizador

 

La tranquila localidad de Rivera nos recibió a la hora de la siesta, con una recorrida por la plaza principal y una caminata hasta la sinagoga, donde nos recibió el rabino Daniel para darnos una breve charla sobre los orígenes de la colonia y sus fundadores, y mostrarnos el edificio.

 

Sinagoga

 

Vista del interior – Antiguo samovar

 

La historia de esta localidad está signada por la lucha de los primeros colonos para transformar este paraje hostil en una tierra productiva, y por el empeño en mantener vivas las tradiciones y costumbres de sus orígenes.

La sencilla urbanización está bien mantenida y cuidada, y en una de sus calles con bulevar tiene un curioso monumento que integra el espíritu de las religiones judía y cristiana, ofreciendo la lectura de las Tablas de la Ley en hebreo y en español, según el lugar en que uno se posicione respecto del monumento.

 

Tablas de la Ley

 

Tablas de la Ley

 

A continuación, nos dirigimos a la vivienda de un vecino para degustar un almuerzo típico de la tradición judía, el cual incluía la pertinente explicación de cada plato y bebida servidos, cálidamente atendidos por los dueños de casa. El almuerzo permitió además socializar un poco con otros integrantes del contingente.

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Terminada la visita a Rivera, retornamos en un vuelo rasante a la escuela agraria para comprar suvenires y productos manufacturados por los alumnos, que nos habían quedado pendientes por la extensión de la visita y para no demorar tanto el almuerzo, que estaba programado de antemano.

El día terminó con la infaltable visita a los baños termales, para seguir socializando con algunos compañeros de la excursión que también se alojaban en el hotel.

 

Colonia menonita “La Esperanza”

Escuela Agraria