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jueves, 23 de julio de 2020

11 - 12/1/2009

De camino a Catamarca

Otro lugar que nos había encantado de nuestra primera estadía fue el Hotel del Dique, que está a orillas del embalse del dique Cabra Corral. Bajando desde Purmamarca quedaba de camino, enlazando paisajes.

La vista desde los jardines del hotel es impagable

A diferencia de la Quebradita, en donde los atractivos están distribuidos a lo largo del valle, diría que en el hotel todo está a mano y uno puede disfrutar sin necesidad de desplazarse.

La estancia en el hotel sirvió para cargar las pilas, fue una buena manera de alternar la aventura con el descanso.

Embalse Cabra Corral

A cabo de tres distendidas jornadas y con la mira puesta en nuestro próximo destino, partimos del Hotel del Dique andando los Valles Calchaquíes por la RN 68.

Imposible no detenerse en la Garganta del Diablo y en El Anfiteatro.

Garganta del Diablo

El Anfiteatro

El Anfiteatro


Almorzamos en Cafayate y de postre disfrutamos el típico helado de vino (blanco o tinto, hay de los dos, aunque el más recomendable es el blanco).



Heladito en Cafayate


Empalmando un tramo de la legendaria RN 40, nos desviamos por la RP 307 pasando por Amaicha del Valle para bajar la Cuesta del Infiernillo de camino a Tafí del Valle.


Cuesta del Infiernillo

Seguimos camino y tomamos la RN 38 para entrar a San Fernando del Valle de Catamarca por El Portezuelo, pero sin atravesar la famosa Cuesta, eso lo dejamos para hacerlo con tiempo otro día.

San Fernando del Valle

Tilcara


sábado, 18 de julio de 2020

8 - 9/1/2009

Iruya

Cuando uno mira el mapa, los trayectos dentro de la Quebrada parecen cortos, aunque en la realidad hay que tomarse las cosas con calma y disfrutar tanto del camino como del destino.

Habíamos reservado este día para visitar Iruya, pero conscientes de que el camino tenía su dificultad, apalabramos un guía con vehículo propio para que nos lleve, nos espere y nos traiga de regreso. Así que nos levantamos tempranito y nos fuimos a Humahuaca para encontramos con el guía en la plaza, frente al monumento. Grande fue mi sorpresa cuando estaciono el Megáne… y veo al guía en un Clío!!

Igual yo sabía que había que cruzar dos ríos (a la postre fueron tres cruces a la ida y otros tres a la vuelta) y no estaba dispuesto a hacerlo manejado yo. Por algo el guía llevaba un par de botas y un pico en el baúl…

De la RN 9 nos desviamos hacia el Este por la RP 13, alejándonos de la Cordillera, pero esto es sólo una forma de decir.

Iturbe, camino a Iruya

El río Grande se cruza por un pedregal y la correntada había movido las piedras, así que hubo que esperar que la maquinaria vial acomodara un poco el lecho para poder pasar.

Cruzando el río Grande cerca de Iturbe

La RP 13 jujeña se convierte en la RP 133 al ingresar a Salta. El límite interprovincial se conoce como Abra del Cóndor (4000 MSNM) y está señalizado por ambas provincias.

Abra del Cóndor

Paramos a saludar a la Pachamama dejando una ofrenda en la apacheta que está al costado del camino. Es una antigua costumbre local para invocar la protección de la Madre Tierra durante la travesía. La ofrenda típica son unas hojas de coca.

Abra del Cóndor

Apacheta

Seguimos viaje ya en territorio salteño. Qué arbitrario el límite político, la belleza no tiene fronteras…

Ruta Provincial 133

Planchón

Zigzag en el planchón (las 4x4 suben derecho)

La RP 133 salteña baja hasta bordear el río Iruya. La mayor parte del trayecto se hace sobre la margen izquierda del río, pero unos kilómetros antes de llegar se cruza a la otra margen para volver a cruzar ya con el pueblo a la vista.

Costeando el río Iruya

Cruce del río ¡con un Clío!

Entrando al pueblo

Llegamos a Iruya. La plaza con su iglesia son la parada obligada.

El pueblito es un encanto



Calle con escaleras

Subimos al mirador. Despacito, sin apuro, seguimos estando a más de 2700 MSNM.

Subiendo al mirador

Había un poco de alboroto en la plaza, y se escuchaba a una banda tocar.

El pueblo visto desde el mirador

Resolana

Ermita en el mirador

La ermita y el pueblo

Sigue el jolgorio

Emprendimos el regreso, 3 horas y media a la ida, otras tres horas y media a la vuelta.

Río abajo

Vamos a cruzar por última vez el río Iruya

Despedida: dejamos atrás el cañadón del río Iruya

Ya en la RN 9 y de regreso a Humahuaca, hubo tiempo para ver un poco de arte rupestre en un paraje llamado Hornaditas.

El Pintado

En la pared de piedra pueden apreciarse las figuras grabadas en bajorrelieve.




Desandando el camino y antes de reincorporarnos a la RN 9 pudimos tener una lejana vista de un sector de la cordillera que los lugareños llamaban “el espinazo del diablo”. Hoy se lo conoce como el Cerro de los 14 Colores y se puede apreciar desde un mirador a pocos kilómetros de Humahuaca. De haberlo sabido entonces…

El Espinazo del Diablo

El lánguido atardecer nos dio tiempo para una vueltita por Humahuaca y cruzar a Peñas Blancas antes de regresar.

Humahuaca visto desde Peñas Blancas

Conocer Iruya fue una maravilla, volvería con gusto al pueblito para permanecer unos días y recorrer la zona.

Copleros, Los Colorados

Susques

 

viernes, 17 de julio de 2020

7 - 8/1/2009

Susques

Continuando con el día 8 de enero, y todavía alucinados por la experiencia en las Salinas Grandes, seguimos transitando la RN 52 hasta llegar a Susques, el Pórtico de Los Andes, como puede leerse en la ladera de una montaña cercana al pueblo.

Llegando a Susques

La quietud propia del mediodía invitó a visitar la capilla Nuestra Señora de Belén, construida en 1598 y por ello la más antigua de Jujuy.

Capilla Nuestra Señora de Belén

Capilla Nuestra Señora de Belén

Insólitamente, al doblar una esquina nos topamos con una inmensa antena apuntando al cielo. Luego nos comentaron que la había traído ATC en 1978 prometiendo soberanía y televisión color. Nunca funcionó (¡31 años!). Sentí un poco de vergüenza…

Susques - Antena de ATC

Hicimos un tardío almuerzo en “La Vicuñita”, donde nos sorprendieron con una deliciosa callapurca (sopa de piedra), plato tradicional de la zona andina. Matizamos la sobremesa conversando con el dueño del local, que tuvo la amabilidad de atendernos ya muy pasado el horario de comida.

La Vicuñita

Callapurca

Después del almuerzo y a sugerencia el dueño, continuamos unos kilómetros por la RN 52 hasta encontrar un camino de ripio que nos llevó hasta el borde mismo de la altiplanicie puneña, un balcón natural que nos permitió contemplar el Salar de Olaroz  enmarcado en unos 300 Km de cordillera en parte salteña y en parte catamarqueña.

Vicuñas y llamas en la ruta

Vicuñas y llamas en la ruta

Salar de Olaroz

Ya iba siendo hora de volver. Desandamos el camino diciendo adiós a nuestro paso a Susques y las Salinas Grandes, pero la Cuesta de Lipán nos guardaba una última sorpresa: desde los Altos del Morado vimos las nubes bajas a nuestros pies, y nos zambullimos en ellas…


Cuesta de Lipán - La nube allá abajo

Cuesta de Lipán - ¿Por dónde sigue el camino?

Cuesta de Lipán – Es una nube, no hay duda

Cuesta de Lipán – Quedamos abajo, la nube arriba (como corresponde)

Efectivamente, en Purmamarca el día estaba nublado, solo que no nos habíamos enterado, estuvimos andando por encima de las nubes hasta que a la vuelta las atravesamos y quedamos debajo. Fue el broche de una jornada alucinante.

Iruya

Salinas Grandes