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martes, 21 de julio de 2020

10 - 11/1/2009

Tilcara

La tranquilidad de esa mañana de domingo en Purmamarca tan solo se matizaba con algún que otro vestigio del paso de los copleros el día anterior. Salimos a caminar antes del mediodía, la feria y los puestos en la plaza le daban vida al pueblito.


El sol de la mañana es el ideal para fotografiar al Siete Colores, esta vez quería un primer plano y nos acercamos al pie del cerro. Está prohibido subir o acceder a él para preservar su integridad y su aspecto.

El Siete Colores desde una esquina cualquiera

Era nuestro último día en la Quebradita y lo utilizamos para visitar Tilcara, con su famoso Pucará.






Cardones

Visitamos también el Jardín Botánico de altura que está junto a las ruinas.

Mi árbol favorito

Para acceder a las ruinas hay que cruzar el lecho seco de un río, en época de lluvias el tránsito queda interrumpido por las crecidas.

Volviendo del Pucará

Tenía el dato que de Tilcara sale un camino hacia el Este que al cabo de unos pocos kilómetros accede al Paraje Garganta del Diablo, que valía la pena hacer, pero como había avanzado la tarde desistimos. Otra cosita agendada para la próxima…

De camino a Catamarca

Copleros, Los Colorados

domingo, 19 de julio de 2020

9 - 10/1/2009

Encuentro de Copleros, paseo Los Colorados

Ese 10 de enero se celebraba en el pueblo un Encuentro de Copleros, musiqueros que venían de las cercanías a reunirse en la plaza de Purmamarca para cantar sus coplas y compartir una velada que se iba a estirar hasta la madrugada.




Encuentro de Copleros

Andando entre los corrillos se podían escuchar como ensayaban las coplas que luego iban a entonar. Cuecas, carnavalitos, sayas y taquiraris se sucedían entre risas y brindis prematuros.

Encuentro de Copleros (video)

Después de curiosear un rato cruzamos la RN 52 para volver a subir al Morado, para disfrutar de nuevo de esas vistas del Siete Colores que son impagables.

Subiendo al Morado



Cerro de Los Siete Colores

No me canso de contemplar ese paisaje.

Bajamos más tarde al pueblo a picar algo, fue un acierto elegir las cálidas mesas de cardón de El Rincón de Claudia Vitre.

El Rincón de Claudia Vitre

Como afuera el jolgorio seguía (más bien iba en aumento) nos escapamos por los senderitos que salen del pueblo perdiéndose entre esas vistosas sierras. Primero subimos a El Porito, el cerro adyacente al Siete Colores.

Vista desde El Porito

Nos debíamos un paseo por Los Colorados, el sendero que rodea al Cerro de los Siete Colores y permite entender un poco más como es que la naturaleza nos regala esta policromía.

Paseo Los Colorados

Es como ver el “backstage” o la trastienda del Cerro de los Siete Colores.

Paseo Los Colorados

Sobreabundan los óxidos de hierro, que le dan ese color característico a la piedra.

Paseo Los Colorados

A dónde van? Vengan, saluden!

Eso…

Paseo Los Colorados

Va cayendo el sol en Purmamarca

El lánguido atardecer estival dio paso a las coplas, que iban creciendo en intensidad mientras los copleros, en alegre montón, hacían procesión por las calles del pueblito que palpitaba su noche insomne. Chicha y aloja. Vino y cerveza. Y mucha música.

Tilcara

Iruya

 

sábado, 18 de julio de 2020

8 - 9/1/2009

Iruya

Cuando uno mira el mapa, los trayectos dentro de la Quebrada parecen cortos, aunque en la realidad hay que tomarse las cosas con calma y disfrutar tanto del camino como del destino.

Habíamos reservado este día para visitar Iruya, pero conscientes de que el camino tenía su dificultad, apalabramos un guía con vehículo propio para que nos lleve, nos espere y nos traiga de regreso. Así que nos levantamos tempranito y nos fuimos a Humahuaca para encontramos con el guía en la plaza, frente al monumento. Grande fue mi sorpresa cuando estaciono el Megáne… y veo al guía en un Clío!!

Igual yo sabía que había que cruzar dos ríos (a la postre fueron tres cruces a la ida y otros tres a la vuelta) y no estaba dispuesto a hacerlo manejado yo. Por algo el guía llevaba un par de botas y un pico en el baúl…

De la RN 9 nos desviamos hacia el Este por la RP 13, alejándonos de la Cordillera, pero esto es sólo una forma de decir.

Iturbe, camino a Iruya

El río Grande se cruza por un pedregal y la correntada había movido las piedras, así que hubo que esperar que la maquinaria vial acomodara un poco el lecho para poder pasar.

Cruzando el río Grande cerca de Iturbe

La RP 13 jujeña se convierte en la RP 133 al ingresar a Salta. El límite interprovincial se conoce como Abra del Cóndor (4000 MSNM) y está señalizado por ambas provincias.

Abra del Cóndor

Paramos a saludar a la Pachamama dejando una ofrenda en la apacheta que está al costado del camino. Es una antigua costumbre local para invocar la protección de la Madre Tierra durante la travesía. La ofrenda típica son unas hojas de coca.

Abra del Cóndor

Apacheta

Seguimos viaje ya en territorio salteño. Qué arbitrario el límite político, la belleza no tiene fronteras…

Ruta Provincial 133

Planchón

Zigzag en el planchón (las 4x4 suben derecho)

La RP 133 salteña baja hasta bordear el río Iruya. La mayor parte del trayecto se hace sobre la margen izquierda del río, pero unos kilómetros antes de llegar se cruza a la otra margen para volver a cruzar ya con el pueblo a la vista.

Costeando el río Iruya

Cruce del río ¡con un Clío!

Entrando al pueblo

Llegamos a Iruya. La plaza con su iglesia son la parada obligada.

El pueblito es un encanto



Calle con escaleras

Subimos al mirador. Despacito, sin apuro, seguimos estando a más de 2700 MSNM.

Subiendo al mirador

Había un poco de alboroto en la plaza, y se escuchaba a una banda tocar.

El pueblo visto desde el mirador

Resolana

Ermita en el mirador

La ermita y el pueblo

Sigue el jolgorio

Emprendimos el regreso, 3 horas y media a la ida, otras tres horas y media a la vuelta.

Río abajo

Vamos a cruzar por última vez el río Iruya

Despedida: dejamos atrás el cañadón del río Iruya

Ya en la RN 9 y de regreso a Humahuaca, hubo tiempo para ver un poco de arte rupestre en un paraje llamado Hornaditas.

El Pintado

En la pared de piedra pueden apreciarse las figuras grabadas en bajorrelieve.




Desandando el camino y antes de reincorporarnos a la RN 9 pudimos tener una lejana vista de un sector de la cordillera que los lugareños llamaban “el espinazo del diablo”. Hoy se lo conoce como el Cerro de los 14 Colores y se puede apreciar desde un mirador a pocos kilómetros de Humahuaca. De haberlo sabido entonces…

El Espinazo del Diablo

El lánguido atardecer nos dio tiempo para una vueltita por Humahuaca y cruzar a Peñas Blancas antes de regresar.

Humahuaca visto desde Peñas Blancas

Conocer Iruya fue una maravilla, volvería con gusto al pueblito para permanecer unos días y recorrer la zona.

Copleros, Los Colorados

Susques