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viernes, 13 de junio de 2025

Cartografía

 

 

Devastadora vista de las ruinas

 

En esta ocasión resumí en un solo mapa todas las excursiones, haciendo base en Carhué.

 


Mapa de todas las excursiones

 

Información adicional

Aguas milagrosas: https://es.wikipedia.org/wiki/Laguna_Epecuen

Museo virtual: https://www.museoepecuen.gob.ar/

Rivera: https://es.wikipedia.org/wiki/Rivera_(Buenos_Aires)

La Esperanza: https://www.instagram.com/visitas_menonita/?hl=es



Datos globales

Duración del periplo: 5 días, 4 noches

Vehículo: Renault Sandero Stepway 1.6 (2020)

Distancia total recorrida desde la salida el 7/10 hasta la llegada el 11/10: 1.617 Km

Kilometraje del recorrido ida-vuelta: 1070 Km

El resto (547 Km) comprende las excursiones y todo lo recorrido en cada lugar visitado.


Por último, quiero recordar que todas las entradas relacionadas con este viaje –incluida ésta- quedan para su consulta de manera permanente en el link “Carhué - Guatraché 2022” que aparece arriba a la derecha en la página de inicio del blog (o en el Menú si lo ven desde el celular o la tablet).

Nos estamos leyendo…

 

Colonia menonita “La Esperanza” (continuación)

viernes, 6 de junio de 2025

Escuela Agraria

 

E.E.S.A. N.º 1 Dr. Bernardo de Irigoyen

 

Con el nombre de Escuela de Educación Secundaria Agraria N° 1 Dr. Bernardo de Irigoyen, este establecimiento educativo de nivel secundario, con infraestructura suficiente para más de 300 estudiantes, funciona desde el año 1948 (primer gobierno de Perón), brindando capacitación en diversas tecnicaturas relacionadas con la actividad agropecuaria. Al cabo de una cursada de seis años de extensión, con un régimen de residencia de domingo a viernes y guardias rotativas los fines de semana, los egresados obtienen el título de Técnico en Producción Agraria, con orientación en diversas áreas, entre las que destacan: producción animal, producción vegetal, agroindustria, organización y gestión, maquinarias, equipos e instalaciones, etc. Respecto de las guardias rotativas, éstas son necesarias para cubrir las actividades agropecuarias típicas, desde alimentar a los animales hasta el cuidado de los cultivos, pasando por el seguimiento de los procesos que intervienen en la elaboración de alimentos (quesos, dulces, cortes de carne, productos de granja, entre otros); en resumen, todas aquellas cuestiones propias del agro que no saben de domingos o feriados.

 

Laboratorios y salas de análisis

 

Esta escuela agraria es fruto de la iniciativa de los antiguos pobladores de Rivera, y el origen judío de la comunidad fundacional se pone de manifiesto en algunos rasgos del establecimiento, como por ejemplo en su diseño, ya que está pensada como un kibutz, en el sentido de que la explotación agraria está gestionada de forma colectiva y basada en el trabajo y la propiedad comunes. Ediliciamente, tiene un edificio central y a su alrededor se levantan casas en donde originalmente vivían los docentes y directores, y que con el correr de los años fueron reutilizándose para las prácticas de las distintas actividades. Todo el complejo funciona como una comunidad, y además tiene la particularidad de que gran parte del alumnado es residente: más de 200 de los 320 alumnos regulares conviven toda la semana, ingresando el domingo alrededor de las 18 y permaneciendo hasta el viernes al mediodía.

 

Vista del campus y algunas instalaciones

 

Tecnología alimentaria

 

La visita resultó muy agradable y llevadera, dio gusto ver el buen estado de las instalaciones y la cantidad y calidad de tecnología asociada al agro. Tuvimos oportunidad de recorrer el extenso predio, que hace las veces de campus pero alterna edificios con corrales y sembrados, haciendo un total aprovechamiento del terreno. Al ingresar, destaca la mole del edificio que alberga las aulas y los dormitorios para los residentes, y salpicados aquí y allá se pueden apreciar diversas construcciones en las que los alumnos llevan a cabo las actividades relacionadas con su capacitación: desde la faena y posterior procesamiento de los animales que ellos mismos crían y controlan, hasta la elaboración de quesos, encurtidos y conservas.

 

Arboles frutales, campos roturados y sembrados

 

Y mañana serán costillares

 

Gradas para la maduración de quesos

 

Una de las pautas productivas que nos explicaron en la visita, es que la producción debe abastecer el entorno cercano, que es el propio comedor escolar, con lo cual se esboza una idea de auto sustentabilidad. Asimismo, solamente el excedente de esta producción básica es lo que se puede comercializar, pero nunca de forma directa sino a través de la asociación cooperadora. Es interesante destacar que esto está pensado de esta manera para que el fin último de este emprendimiento siga siendo la educación (a diferencia de un modelo de total auto sustentabilidad), ya que todo lo que se produce vuelve a la escuela. A la postre, la producción sostiene alrededor del 60% del comedor escolar, de modo que no es una mirada empresarial, sino que su principal objetivo sigue siendo la formación académica de sus alumnos. Decir también que se trata de una escuela pública y recibía, al momento de nuestra visita, el aporte del Estado. Desconozco la situación actual.

Rivera

Laguna de Epecuén


domingo, 1 de junio de 2025

Ruinas de Epecuén


El sábado dedicamos la tarde a recorrer las ruinas de esta ciudad balnearia que otrora fuera competencia turística de Mar del Plata, tal como lo testimonian las crónicas de época. Bordeando la laguna, se llega a la entrada de la ciudad para dejar el auto y continuar a pie.

 

Entrada a las Ruinas

Ciudad inundada

La primera sensación es de desolación. El declive natural del terreno, que otrora delimitase la orilla de la laguna, con su balneario y sus instalaciones, hoy se ve invadido por las aguas que dibujan un caprichoso contorno, interrumpiendo calles y anegando terrenos de manera absurda. La comparación de la situación actual y los testimonios fotográficos previos a la inundación es impactante, porque literalmente no queda nada que pueda ser utilizable. Los troncos desnudos de los árboles parecen pintados a la cal, pero no es más que la salobridad de estas aguas que trepó por sus vasos hasta matarlos. Y así como lo están los árboles, todo yace muerto al haber quedado a merced del implacable trabajo de la naturaleza desbordada.

 

Avenida de acceso

 

Balneario

 

Rambla

 

Escuela

 

Desolación

 

Hotel

 

¿Sería una plaza? ¿un bulevard?

 

Como dato curioso, Epecuén contaba con un último habitante, Pablo Novak, nativo de la villa y el único que se resistió a migrar cuando la inundación. Su permanencia en la ciudad inundada, así como su locuacidad y simpatía, lo llevó con el tiempo a hacerse conocido por visitantes y lugareños, y reconocido por las autoridades, que en 2020 lo nombraron Embajador Cultural y Turístico, por ser testimonio vivo de la historia del lugar. Su deceso, ocurrido el 22 de enero de 2024, hizo que la villa fuera declarada pueblo desierto.

 

Pablo Novak (foto tomada en el Museo)

 

Ruinas

 

Ruinas

 

Pueblo desierto

 


A los pájaros

 

Las ruinas son frecuentemente visitadas por fotógrafos, turistas de distintas partes del mundo, periodistas y entusiastas de los deportes extremos. Las mismas se han utilizado en distintas películas y manifestaciones artísticas, como el recital “A los pájaros” que dio el Indio Solari y su grupo en 2021 (sin público, aún en pandemia), la película “El Viaje” filmada en 1992 por Pino Solanas, o el video que grabó en 2018 el ciclista de street trial Danny MacAskill, patrocinado por la empresa Red Bull.

 

Danny MacAskill haciendo street trial en las ruinas


Un escenario de película (foto tomada en el Museo)

 

Matadero Modelo.

 

Matadero Modelo

 

La notable producción arquitectónica del Ingeniero Francisco Salamone, desarrollada entre los años 1936 y 1940 en la provincia de Buenos Aires, encuentra uno de sus puntos altos en el Matadero, segundo en tamaño y volumen de producción en la época. Destaca el gigantesco letrero estilo Art-Decó cuyas letras de hormigón armado componen la palabra “MATADERO”, al lado de la maciza torre que contiene el tanque de agua, rematada por el perfil de una hoja de la típica cuchilla de carnicero, herramienta central de toda la actividad que se desarrollaba en el establecimiento. El matadero modernizó la artesanal tarea del faenado en la zona, la que hasta ese momento se realizaba al aire libre, lo que permitió mejorar sensiblemente las condiciones de higiene. Este establecimiento contaba con todos los avances de la época, ya que además de faenar ganado vacuno, porcino y lanar, tenía una sala de análisis y también laboratorio propio, para garantizar la salubridad de la producción. Los turistas de la Villa Epecuén consumían carne de primera calidad en óptimas condiciones. El matadero intentó resistir la inundación de 1985, pero al año siguiente las aguas comenzaron a ingresar al edificio, y no se retiraron hasta pasado el año 2000.

 

Ruinas del Matadero



Palacio Municipal de noche

 

Pero esta no es la única obra del Ingeniero-Arquitecto en la zona: he mencionado al Palacio Municipal y su espectacular torre, que de noche luce una sugerente iluminación. También está el Cristo del Lago, emplazado un año después en el camino que lleva al viejo cementerio, y cuya autoría también se le atribuye.



 

 

Laguna de Epecuén

Carhué


sábado, 31 de mayo de 2025

Rivera

 

Bienvenida

 

La visita a la escuela agraria formó parte de una excursión de día completo, que incluía la vecina localidad de Rivera. Esta excursión estaba organizada por la Oficina de Turismo de Carhué, la cual contaba con una combi con chofer y guía. El mismo día que llegamos a Carhué, nos acercamos a la Oficina y reservamos la visita para el domingo 9. Dudo que en la actualidad siga existiendo ese servicio gratuito del municipio a la comunidad.

 

Monumento al Colonizador

 

La tranquila localidad de Rivera nos recibió a la hora de la siesta, con una recorrida por la plaza principal y una caminata hasta la sinagoga, donde nos recibió el rabino Daniel para darnos una breve charla sobre los orígenes de la colonia y sus fundadores, y mostrarnos el edificio.

 

Sinagoga

 

Vista del interior – Antiguo samovar

 

La historia de esta localidad está signada por la lucha de los primeros colonos para transformar este paraje hostil en una tierra productiva, y por el empeño en mantener vivas las tradiciones y costumbres de sus orígenes.

La sencilla urbanización está bien mantenida y cuidada, y en una de sus calles con bulevar tiene un curioso monumento que integra el espíritu de las religiones judía y cristiana, ofreciendo la lectura de las Tablas de la Ley en hebreo y en español, según el lugar en que uno se posicione respecto del monumento.

 

Tablas de la Ley

 

Tablas de la Ley

 

A continuación, nos dirigimos a la vivienda de un vecino para degustar un almuerzo típico de la tradición judía, el cual incluía la pertinente explicación de cada plato y bebida servidos, cálidamente atendidos por los dueños de casa. El almuerzo permitió además socializar un poco con otros integrantes del contingente.

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Terminada la visita a Rivera, retornamos en un vuelo rasante a la escuela agraria para comprar suvenires y productos manufacturados por los alumnos, que nos habían quedado pendientes por la extensión de la visita y para no demorar tanto el almuerzo, que estaba programado de antemano.

El día terminó con la infaltable visita a los baños termales, para seguir socializando con algunos compañeros de la excursión que también se alojaban en el hotel.

 

Colonia menonita “La Esperanza”

Escuela Agraria


Laguna de Epecuén

 

La laguna de Epecuén presenta en sus aguas una altísima concentración salina, superior a los 200 gramos por litro. Si tenemos en cuenta que la concentración marina típica es de unos 30 a 50 gramos de sal por litro, vemos que la laguna supera en varias veces ese valor, por lo que se la define como hiperhalina, lo cual la convierte en un flotario natural. Estas elevadas concentraciones sólo pueden equiparase a las del Mar Muerto, en Oriente Medio. La densidad es tan alta que verdaderamente se flota como un corchito, y en un principio cuesta acostumbrarse a esta sensación hasta que uno le toma la mano a permanecer erguido (puedo dar fe de ello). Pero no se trata solamente de la concentración salina, porque la composición de estas sales les confiere a las aguas de la laguna excelentes propiedades para el tratamiento de las enfermedades propias de los huesos y las articulaciones: artritis, artrosis, reuma, etc. También el barro de las orillas goza de estas características, y se envasa y comercializa en toda la zona, inclusive en Carhué.  

 

Laguna de Epecuén 

 

Alta salinidad

 

Entre la numerosas especies de aves que habitan la laguna, sobresale por belleza y número el flamenco austral, que se alimenta de un particular tipo de fitoplancton presente en estas aguas de elevada salinidad. La laguna representa un importante reservorio de esta especie en la provincia de Buenos Aires.

 

Flamencos australes

 

Flamencos australes

 

A orillas de la laguna, a principios del siglo XX se lotearon numerosos terrenos en los cuales se desarrollaron diversos emprendimientos, relacionados todos en mayor o menor medida con el turismo termal. Podemos mencionar, por caso, el Castillo de la Princesa, lujosa propiedad de una acaudalada mujer de origen francés casada con un príncipe ruso. Esta mujer, con cierta visión de futuro, mandó construir en la década del ‘20 un lujoso castillo de estilo normando a orillas del lago. Poco pudo disfrutar de su suntuosa propiedad, ya que falleció en 1929 presuntamente de tuberculosis. El castillo cambió sucesivamente de dueños, y la falta de un adecuado mantenimiento lo fue deteriorando hasta que la inundación de 1985 lo terminó de destruir, siendo cubierto casi por completo por el agua. Pueden verse en internet algunas fotos de la majestuosa construcción y su parque, con lagos artificiales y una réplica de la Gruta de Lourdes. Hoy nada queda de todo aquello. Como tantas otras cosas, se lo llevó la inundación.

 

Maqueta del Castillo de la Princesa (foto tomada en el Museo)

 

Centro de Interpretación

El Centro de Interpretación y Museo de la ex-villa turística de Epecuén, funciona en la antigua Estación Lago Epecuén, perteneciente al Ferrocarril Sarmiento (ex F.C. Oeste).

 

La vieja estación (foto tomada en el Museo)

 

Puedo decir que este Centro de Interpretación cumple su cometido, al articular el catastrófico momento de la inundación con sus antecedentes y la realidad del entorno, evidenciando la falta de un control centralizado de todo el sistema de “lagunas encadenadas”, que hubiese permitido tener una visión global de la situación y prdecir sus posibles consecuencias.

Hurgando en los antecedentes, encontramos que entre los años 1956 y 1966 se realizaron diversas obras hidráulicas en la zona, entre las que destacan la construcción de los canales Alsina-Cochicó y Cochicó-Del Monte, que vincularon definitivamente estas lagunas, y la canalización del arroyo Sauce Corto, dando forma en su conjunto a las denominadas “encadenadas del Oeste”: las lagunas Alsina, Cochicó, Del Monte, Del Venado y Epecuén. En la siguiente década, el sistema se complementó con la construcción del Canal Ameghino. 

 

Obras hidráulicas (foto tomada en el Museo)

 

Obras hidráulicas (foto tomada en el Museo)

 

La falta de una visión integral y cierta desidia de las autoridades locales, propiciaron el desastre ocurrido en 1985 cuando, aguas arriba, las copiosas lluvias llevaron a abrir por completo las sucesivas esclusas para evitar la inundación de los campos adyacentes a las primeras mencionadas, que se encuentran en tierras más altas. Como consecuencia de ello, el desplazamiento de las aguas hizo que la última laguna, Epecuén, viese subir su nivel abruptamente, inundando la villa turística en cuestión de horas.

 

La villa balnearia en su esplendor (foto tomada en el Museo)


Volviendo del centro de interpretación, decidimos hacer una escapada a la colonia San Miguel Arcángel -fundada por inmigrantes alemanes del Volga a pricipios del S XX-, con la esperanza de engancharnos en el recorrido guiado que sabíamos que se iba a realizar ese día. Nos enteramos del mismo la tarde que llegamos a Carhué, pero no nos pudimos inscribir porque ya se había completado el cupo. Supusimos que en una urbanización tan chica nos íbamos a cruzar con el contingente, pero cuando llegamos nos topamos con otra realidad: parecía un pueblo fantasma. Recorrimos su única avenida para detenernos en su único negocio, y puedo decir que nos atendieron de pura casualidad. Muy amablemente, la persona que estaba detrás del mostrador reconoció no tener idea de la presencia de un contingente de turistas en esos precisos momentos. Proseguimos nuestra marcha en dirección a la única institución reconocible en la avenida: la imponente iglesia, desmesurada en relación al caserío que la circundaba, y que permanecía cerrada y sin señales de actividad, ni siquiera un mísero cartelito con los horarios de misa. En todo ese tiempo, no nos cruzamos con nadie más. El tiempo estaba lluvioso y las calles laterales, de tierra o consolidadas, no invitaban al turismo de exploracíón. Conclusión: nos volvimos por donde llegamos.

Escuela Agraria →

Ruinas de Epecuén


Carhué

 

Viajamos el viernes 7 de octubre con buen clima, para llegar a Carhué promediando la tarde. Rápidamente ubicamos el Hotel Avenida Termas, para descargar el breve equipaje y ocupar un cuarto en la planta baja. El hotel cumplía con nuestras expectativas, quizás la habitación haya resultado un poco pequeña, lo que dejaba en evidencia la antigüedad de la construcción, pero en líneas generales el lugar resultó cómodo y confortable.

 

Hotel Avenida Termas

Dejamos las cosas y el auto en el hotel, para estirar las piernas en un primer contacto con la localidad. Ubicamos la plaza, centro neurálgico de la vida cotidiana, y la Oficina de Turismo, en la cual recabamos información acerca de las excursiones a Rivera y la Escuela Agraria, ya que la visita a la colonia menonita la teníamos reservada con debida antelación desde Buenos Aires.


Palacio Municipal

 

El pueblo de Carhué, resabio del antiguo Fuerte “Comandancia Belgrano”, el cual formó parte de la línea de fuertes y fortines de la Conquista del Desierto, era una modesta urbanización al lado de la Villa Epecuén, hasta que la inundación y el consecuente desalojo de la villa llevó a gran parte de su población estable a migrar al pequeño poblado. Dimos la típica “vuelta a la plaza” tan propia de los pueblos del interior bonaerense, en cuyo entorno se encuentran las principales instituciones: la gobernación (imponente Palacio Municipal, obra del arquitecto Francisco Salamone), la iglesia, la comisaría, entre otras.


Plaza Tte. Gral. Nicolás Levalle

Volvimos al hotel para tener nuestro primer contacto con las aguas termales, toda una experiencia. El área de la pileta resultó ser un entretenido espacio de socialización, y pasamos el resto de la tarde aprendiendo a permanecer erguidos dentro del agua, porque verdaderamente se flota como un corcho y hay que tomarle la mano para no perder la vertical.

 


Img 11-3 A las aguas

Esa primera noche, como en el pueblo no encontramos muchas opciones gastronómicas salvo para pizza o comida rápida, al terminar el horario de pileta decidimos cenar en el hotel, y cerrar la jornada con otra caminata por la plaza.

 

Sombras proyectadas

Ruinas de Epecuén →

Los preparativos