Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chile. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de septiembre de 2020

Un viejo conocido

Vista desde la cumbre del Batea Mahuida

Cuando digo un viejo conocido me estoy refiriendo al volcán Batea Mahuida, que se encuentra a pocos kilómetros de Villa Pehuenia, dentro del territorio de un Lof (comunidad) mapuche, camino al paso de Icalma. Ya lo habíamos visitado en 2008 y no íbamos a dejar de subir en esta ocasión, porque las vistas que regala la cumbre hacia ambos lados de la frontera son impagables.

Puesto de acceso con el volcán de fondo

El Lof mapuche regentea una pista de esquí que está obviamente cerrada en verano, pero hay un camino que permite acceder al interior (la “batea”) del volcán a unos 1.700 msnm.

Parada en el camino

Un costado de la ladera del volcán se desmoronó, probablemente durante alguna antigua erupción, por lo que el acceso al interior de la caldera no resulta tan empinado ni dificultoso como puede parecer a priori.

Video: No estamos solos

La parte de la caldera que permanece en pie llega a casi los 2.000 msnm y es accesible rodeando el cráter por el filo. Allá vamos.

Iniciando el ascenso

La caldera tiene un diámetro de unos 700 metros, así que el ascenso se completa en unos 2 kilómetros.

Vamos subiendo

Ya cerca del extremo final se divisan los lagos al fondo: el Aluminé atrás al centro y el Moquehue a la derecha, y adelante la lagunita del cráter, por ahí quedó el auto estacionado. A la izquierda se aprecia el punto más alto, que es frontera con Chile.

Sigue nublado

Seguimos otro poco y vemos la lagunita con la cordillera de fondo.

Lagunita

El cielo se empezó a abrir, se fueron disipando las nubes y todo el entorno adquirió una diafanidad maravillosa, la cordillera parecía quedar al alcance de la mano.

Pura belleza

En el punto más alto había una pirquita, como un mirador para disfrutar del paisaje sin el vértigo que produce el borde del precipicio.


Video: la pirquita

A 2.000 msnm el aire está lo suficientemente enrarecido como para hacernos perder la noción de distancia.

Cordillera

Podía divisarse sin dificultad el volcán Lanín, que se encuentra a 95 Km de nuestra ubicación. El uso de zoom no afectaba la nitidez de la cámara.

Video: el Lanín y los otros

Del lado chileno me llamó la atención el volcán Lonquimay (en el video erróneamente lo llamo Icalma) siempre con nubes enredadas en su cumbre. La foto parece pintada pero les aseguro que es así, no hay truco ni retoque.

Volcán Lonquimay

Y esta última es para que vean que yo también fui…

Estaba ahí!

Volví alucinado y cada vez más enamorado de este lugar, no es frecuente encontrar tanta naturaleza y tanto paisaje juntos.

El Batea desde el estacionamiento de La Balconada

 

Too many people

La villa y el lago

viernes, 26 de junio de 2020

Dia 23

Día 23 (24/1/19)

Ushuaia – Río Gallegos

En el día de nuestra despedida, Ushuaia nos regaló una mañana soleada y ventosa, con pronóstico de buen tiempo para toda la jornada.

La agenda del día era ambiciosa ya que teníamos como desino final Río Gallegos, lo que totalizaba unos 600 Km con aduana en San Sebastián (para ingresar a la mitad chilena de la isla), cruce del Estrecho y reingreso al país ya en el continente. Como objetivo intermedio una vez de vuelta en territorio argentino, quería alcanzar el Km 0 de la RN40 en Cabo Vírgenes, extremo sur de la Argentina continental, donde está emplazado un Faro y hay un cartel alusivo. La frontera llega hasta Punta Dungeness, que del lado chileno cuenta con el Faro Dungeness.

Al Km 0 se llega solo por caminos de tierra, la RP1 de nuestro lado y la Y-545 del lado chileno, pero descarté esta última porque llegar del lado chileno implicaba cruzar la frontera en el Cabo y por ende no hacer migraciones. Mi cálculo era tomar la RP1 desde la RN3, incluso había visto en el mapa un camino privado que podía ahorrarnos unos 60 Km a la ida, era cuestión de averiguar si estaba accesible.

Previendo el trajín del día desayunamos bien temprano y cargamos el auto, y con el sol todavía bajito nos despedimos de esa postal recostada sobre la cordillera llamada Ushuaia.

Video: Cruce de la Cordillera de los Andes por el Paso Garibaldi - 1

Video: Cruce de la Cordillera de los Andes por el Paso Garibaldi - 2

Video: Cruce de la Cordillera de los Andes por el Paso Garibaldi - 3

El cruce por el Paso Garibaldi (“agarrá el balde” le decían al vago, y el dicho se fue deformando hasta quedar así) esta vez se disfrutó a pleno, mientras el sol se elevaba por entre las montañas.

Video: Cruce de la Cordillera de los Andes - lagos Escondido y Fagnano - 1

Video: Cruce de la Cordillera de los Andes - lagos Escondido y Fagnano - 2

En el descenso se puede apreciar del lado izquierdo el lago Escondido y detrás el lago Fagnano. Desviádose de la ruta hay un mirador con una hermosa vista de ambos que visitamos en una ocasión anterior.

A eso de las diez estábamos a la altura de Tolhuin y entramos al pueblo para llegarnos hasta la panadería La Unión, famosa por sus facturas.

Nos aprovisionamos discretamente (¡estaba para llevarse toda la panadería!) y continuamos viaje. Ya llegando a Río Grande noté que el viento se había hecho más intenso y cruzado, con dirección Este, al punto que en los tramos rectos era evidente cómo tenía que torcer el volante para compensar. Se avanza en línea recta ‘doblando’ todo el tiempo.

Hicimos aduana y ya del lado chileno el viento era aún más intenso y movía el coche. Recordé que el cruce tenía una radio (FM Angostura 104.9) e intenté sintonizarla. Para cuando pudimos encontrarla en el dial, el viento era tan fuerte que me había obligado a bajar la velocidad, no me sentía cómodo más allá de los 90 Km/h, supongo que el hecho de tener portaequipaje no ayudaba. Entonces la noticia: el cruce estaba suspendido por el oleaje. Los vientos constantes del Oeste de 60-70 Km/h con rachas de más de 100 Km/h no permitían la navegación.

Video: esperando el ferry - 1

Al llegar a Bahía Azul, una cola de unos 800 metros confirmó la especie. El viento era tan intenso que no me permitía abrir la puerta del lado izquierdo. Observando a los demás vehículos, los que se aventuraban a bajar por el lado derecho tenían dificultades para cerrar las puertas, y ni soñar con abrir un capó o un baúl. Teníamos que permanecer dentro de los autos.

Habíamos llegado a eso de las tres de la tarde, pero recién pasadas las seis el viento amainó un poco como para bajar y llegarse hasta las instalaciones en la orilla. Las perspectivas eran sombrías, no había visos de que se reanude el servicio. Prefectura chilena prohíbe la navegación si las rachas superan los 100 Km/h y este era el caso. Para colmo los pocos negocios que hay en el cruce se estaban quedando sin provisiones (si hubiera comprado más facturas en Tolhuin…), con esfuerzo conseguimos unas galletitas y gaseosas y volvimos al auto a comer, pendientes de la radio.

Video: esperando el ferry - 2

Pasadas las diez, ya noche cerrada, se especulaba con que el viento amainara lo suficiente para la medianoche, pero no había ninguna certeza.

Nos dispusimos a dormir dentro del auto, viendo como bajaba la temperatura exterior y reclinando los asientos para acomodarnos lo mejor posible. No estábamos la mar de cómodos, pero era la mejor alternativa: estábamos a unos 800 metros de la orilla y la cola seguía detrás nuestro hasta perderse de vista. Abandonar ese lugar para desandar 100 o 150 Km buscando donde pasar la noche en pueblitos probablemente saturados de gente, no me resultaba convincente. De hecho, nadie se movía de su lugar, todos en mi entorno apostábamos a aguantar.

Pensé que si bajaba demasiado la temperatura podía encender la calefacción de a ratos. Por suerte tenía más de medio tanque; al fin y al cabo, todo es petróleo.

La incomodidad y los movimientos del auto por las rachas hicieron mi sueño entrecortado, pero a eso de las once y media una insistente bocina y unas luces de frente me trajeron la buena nueva: los vehículos circulando por la mano contraria indicaban que el cruce se había restablecido. Enderezando el asiento y sin poder lavarme la cara, fuimos avanzando de a trechos hasta que llegó nuestro turno. Era casi la una y el oleaje todavía se veía bravo, pero el ferry se las arreglaba para mantenerse en posición. La planchada no se quedaba quieta del todo sobre el asfalto, aun así pudimos subir y cuando se completó la carga zarpamos. El viaje duró mucho más que a la ida, pero el alivio de pisar nuevamente el continente compensó la perspectiva de tener que manejar los más de 120 Km que quedaban hasta Río Gallegos con el cansancio acumulado y siendo ya noche cerrada.

Pudimos hacer aduana, no sé si habilitaron una guardia por el cierre del cruce o si atienden las 24 hs pero agradezco haber podido seguir viaje rápidamente. Si hubiésemos tenido que esperar a que abra, aunque lo hicieran bien temprano, hubiésemos perdido el día por completo, incluyendo la noche de hotel.

Extenuados, encaramos el último tramo de la RN3 en su acceso a Río Gallegos desde el sur y resultó estar en bastante mal estado, con mucho asfalto roto, partes directamente de tierra, pésima señalización y casi nula iluminación. Era la frutilla del día más largo y complicado del viaje. Llegamos al hotel pasadas las cuatro de la mañana para zambullirnos en la cama (el check-out era a las 10) y con la perspectiva de seguir viaje a la mañana siguiente. Puerto Deseado nos esperaba.

Dia 22

Dia 24

domingo, 21 de junio de 2020

Dia 19

Día 19 (20/1/19)

De Punta Arenas a Ushuaia

Con un cielo nublado y poco viento encaramos este tramo de más de 600 Km, que incluía el cruce del Estrecho de Magallanes en ferry por Primera Angostura y el paso por la aduana para reingresar a Argentina.

Hay una alternativa al trayecto, cruzando en ferry directamente desde Punta Arenas hasta la localidad de Porvenir en la Isla de Tierra del Fuego y desde allí algo más de 400 Km hasta Ushuaia. Descarté esta opción porque implicaba unas 2 horas de ferry (mucho más caro) y en tiempo tampoco ahorrábamos mucho. Cruzar por Primera Angostura tenía un costo de 15.000 chilenos (unos $ 1.000 al cambio) y el cruce dura entre 15 y 20 minutos con buen tiempo.

Desandamos la Ruta 9 hasta el cruce con la Ruta 255 y ésta nos llevó, desviando por la Ruta 257, hasta el cruce Punta Delgada, frente a la Primera Angostura del Estrecho.

Es curioso ver cómo la ruta llega hasta la orilla y el asfalto es cubierto por las olas. Naturalmente esto es así porque el ferry se acerca hasta la orilla y baja la planchada de acceso hasta apoyar en el pavimento, para permitir el descenso y ascenso de los vehículos.

Esperando el ferry

Nos pusimos en la fila y fuimos a buscar dónde pagar el pasaje, pero oh! sorpresa: la ventanilla está en el mismo ferry y hay que pagar una vez embarcado. El transbordador vino enseguida, la maniobra de acceso fue relativamente sencilla y en unos 20 minutos estábamos desembarcando en Bahía Azul, en la Isla de Tierra del Fuego.

Video: Embarcando para cruzar el Estrecho

Eran recién las once de la mañana y habíamos picado algo arriba del ferry, así que decidimos llegar de un tirón a San Sebastián para hacer aduana. Cruzamos y ya del lado argentino (la localidad también se llama San Sebastián) la RN3 nos obsequió, en su recorrido hacia Río Grande y por primera vez en el viaje, una magnífica vista del Océano Atlántico. Pasando Río Grande la ruta vuelve a internarse hacia Tolhuin para entonces encarar el cruce de la Cordillera.

Este cruce tiene la peculiaridad de no abandonar el territorio nacional, ya que ésta es la única zona en donde los Andes no son frontera y ambos lados de la Cordillera pertenecen a nuestro país. La ciudad de Ushuaia es la única ciudad argentina que puede considerarse “del otro lado” de la Cordillera.

El cruce se llama Paso Garibaldi y en mi anterior estadía lo hice con un auto de alquiler, y recordaba la hermosa vista del Lago Fagnano y del Lago Escondido. El día estaba muy nublado y frío, el cruce transcurrió sin problemas, pero la belleza del entorno quedó para mejor oportunidad.

Llegados a Ushuaia tuvimos dificultades para hallar la calle de nuestro destino, porque hacía poco que la habían abierto y no figuraba en los mapas. El edificio Ushuaia Flat III está en Altos de Beban 1188 y realmente son altos, porque la calle (que estaba sin pavimentar) tenía una pendiente bastante pronunciada. Me animé a subir con el auto sin pasajeros y cuando llegué arriba (no más de media cuadra) no tenía lugar para estacionar. Como el acceso al edificio estaba a mitad de la calle y no quería cargar los bultos, bajé el auto hasta dejarlo delante del acceso y lo calcé con piedras adelante y atrás. Abrí el baúl y empecé a descargar valijas, pero era tanta a pendiente que la tosca suelta hizo que el auto se moviera, deslizándose unos centímetros a pesar de estar calzado, frenado y con el cambio puesto. Me apresuré en descargar lo más pesado y rápidamente saqué el coche de esa posición incómoda y peligrosa.

El departamento estaba impecable, era amplio y suntuoso, y completamente equipado. Dejando de lado el tema del acceso (supongo que en algún momento pavimentarán la calle) era de lo mejorcito que habíamos catado en el viaje. Recién al día siguiente, explorando la zona encontré otro acceso dando un rodeo pero evitando la pendiente pronunciada. No obstante, como arriba era difícil hallar lugar, dejábamos el auto en la calle de abajo (Hol Hol) y subíamos caminando.

Ushuaia Flat III

Como quedaban horas de claridad bajamos al centro a reencontrarnos con los íconos de la ciudad: una caminata por la Avenida San Martín, la pared pintada con las figuras de los presos de la Cárcel del Fin del Mundo, una bajada a la costanera para ver los cruceros amarrados en el muelle, el Trencito del Fin del Mundo, el edificio de la Municipalidad, la oficina de Turismo…

Cerramos el día con unas compritas en La Anónima (qué presente está esta cadena en todo el Sur) y nos retiramos al departamento a cenar unas hamburguesas con queso. Un poco de televisión argentina después de seis días para ponerse al tanto de la actualidad (sin exagerar para no estropear el viaje) y buenas noches.

Habíamos llegado al Culo del Mundo.

Dia 18

Dia 20